Working towards the Capacity for Permanent Organizational Change
Las organizaciones han invertido durante décadas en metodologías para gestionar el cambio. Tal vez hemos prestado menos atención a desarrollar la inteligencia humana necesaria para vivir permanentemente en él.
Kotter, Prosci y otros modelos ayudan a estructurar una transformación: explicar por qué cambiar, movilizar liderazgo, gestionar resistencias, desarrollar conocimientos, conseguir adopción e institucionalizar nuevas conductas.
Pero ninguna metodología puede sustituir las capacidades de las personas que deben ejecutarla. Existe un gap evidente en el logro sostenible en la gestión del cambio.
La Inteligencia Antifrágil propone actuar un nivel antes: Desarrollar una cultura en la que aprender del error, explorar, generar alternativas, actuar bajo incertidumbre y reconfigurarse no sean respuestas excepcionales ante una crisis, sino comportamientos ordinarios de la organización.
Arquitectura que me parece muy
potente
↓
UEOIA
Modelo de desarrollo.
↓
SIAF
Sistema de entrenamiento.
Coeficiente
de Inteligencia Antifrágil
↓
CAO
Cultura Antifrágil Propiedad colectiva emergente.
↓
OAI Medición global de esa propiedad.
Índice Antifragil Organizacional
↓
Change
Readiness + Innovation Readiness
↓
Mayor
probabilidad de transformación exitosa
↓
Prosperidad
+ Florecimiento
Happiness & life Satisfaction + Mental & Phyical Health + Meaning & Purpose + Character & Virtue + Relaciones Sociales Cercanas + Financial & Material Stability
La verdadera ventaja competitiva podría entonces no consistir simplemente en gestionar mejor el próximo cambio, sino en construir una organización que aumenta permanentemente su capacidad para cambiar.
Esa sería la Cultura Antifrágil: el principium humano sobre el que pueden apoyarse estrategia, transformación e innovación.
IAF como microfundamento humano de
la Organizational Change Capability permanente

