16.1.19

Incertidumbre y Liderazgo III: Reflexiones y casos



Ideas para liderarnos frente la incertidumbre y casos para la reflexión.


Lo que está bajo nuestra esfera de responsabilidad no puede fallar: 

Actitud para adaptarse y convertir miedo en amor a las oportunidades, serán los secretos del auto-liderazgo frente a la incertidumbre.

En cuanto a los demás: El directivo / líder que diluya la incertidumbre creará entornos de fieles que buscan y necesitan seguridad. Es bueno y malo. 

Será bueno si genera entornos de confianza y compromiso, sin miedos, pero sobre una base de autenticidad sin manipulaciones, con  la incertidumbre inevitable y provocadora, con la consistencia líquida de la coyuntura, pero finalmente será positivo si ofrece la suficiente dosis de esperanza y visión de futuro con propósito y sentido. 

Será perverso aquel que genera seguridad pero evita información, manipula o crea falsos entornos de seguridad irreal.

Los políticos cuando nos ofrecen menos riesgos laborales al construir muros frente a inmigrantes, están trabajando para crear fidelidades, los pueblos ven seguridad en esas propuestas, pero lo más probable es que sea una terrible manipulación. Gestionan la información para construir una sociedad amurallada y segura, en lugar de una inquietante pero diversa y plena sociedad de progreso, de jubilaciones retribuidas, de reparto de trabajo, de rejuvenecimiento imprescindible. Decía un líder al que estimo, ¿alguien puede construir muros frente a millones de jóvenes sin trabajo, que huyen de la miseria, la guerra, o la injusticia civil? ¿Qué preferimos la incertidumbre de una nueva sociedad o la aparente y falsa certidumbre?

Es el caso de un líder empresarial, que sabiendo de una mala y crítica evolución de su empresa, la manipula y crea tranquilidad buscando la falsa seguridad. 

La incertidumbre, cuando es consistencia líquida, cuando es inevitable sólo quedamos las personas para reconvertirla en actitudes de adaptabilidad  y no miedo. Hay una poderosa reflexión de Kant que dice: "se mide la inteligencia del individuo por la cantidad de incertidumbre que es capaz de soportar".

El líder siempre puede ayudar, a fortalecer esas actitudes, y potenciar la gestión inteligente de las emociones y el miedo, de sí mismo y de sus colaboradores. 

Hay un antídoto muy poderoso que puede salvarnos a nosotros y a los directivos para su liderazgo: tener una misión, un propósito que por encima de los obstáculos nos ofrezca luz, esperanza y motivación para mover actitudes creando mentes líquidas y adaptables, dejando los miedos en la orilla del camino.

Todos somos responsable de la gestión de la incertidumbre. 

Eudald Parera


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